Los 11 jefes de Estado de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) decidieron por consenso reconocer a Nicolás Maduro como presidente de Venezuela, pedir que se complete el conteo de votos y se investigue los hechos de violencia del domingo, llamando a respetar los resultados oficiales. Esto ha provocado una reacción histérica en Lima. Mario Vargas Llosa condenó la resolución, lo cual es lógico, pues él demanda nuevas elecciones, algo que ni siquiera Capriles –que ha declarado que no ha pedido a ningún presidente desconocer el triunfo de Maduro– ha planteado. Fernando Rospigliosi ha atribuido la resolución a una suerte de canje de activos a futuro: yo te apoyo hoy y luego tú me apoyarás cuando quiera reelegirme, lo que sólo tendría sentido si los 11 mandatarios pretendieran reelegirse. Acusar a Piñera y Santos de prochavistas, por prestar su apoyo a este consenso regional, tampoco suena creíble.
